Lo que leerán a continuación fue escrito por Martin Lousteau en su libro "Economía 3D" que compré en una oportunidad en donde estaba haciendo las compras en el supermercado y cuando, por casualidad, miré una góndola con libros y éste me llamó la atención por su tapa, por su nombre y porque en ese momento comenzaba a cursar mi primer año de facultad y una de las materias que más me atraía era Economía.
Es un libro muy recomendable. ¿Por qué? porque es un libro para la comunidad, para aquellos que conocen nada o muy poco sobre economía y sus cuestiones técnicas. Lousteau, debo reconocer, que escribe muy estilisticamente en cuanto a que hace agradable la lectura de temas que no se nos dan fácil.
Como breve reseña biográfica del autor cabe destacar que es un economista Argentino, fue Ministro de Economía de la República Argentina desde el 10 de diciembre de 2007 hasta el 24 de abril de 2008. Fue asesor de la presidencia del Banco Central de la República Argentina, se desempeñó como Ministro de la Producción y como Jefe de Gabinete de la Provincia de Buenos Aires.
También fue presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y del Grupo BAPRO.
QUE CORRA LA VOZ
Mensaje de un ecologista adelantado.
Seguramente el problema del cambio climático y del medio ambiente en general te preocupe, como a tantos otros, entre quienes me incluyo. Quizás podamos aportar nuestro granito de arena en la búsqueda de una solución. Por ejemplo, podríamos suscribir entre muchísimos una proclama, enviarla a todos los gobiernos del mundo y hacerla conocer por la mayor cantidad posible de medios de comunicación. Se me ocurre que éste podría ser un texto posible:
"Ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha a través de una acción mancomunada internacional.
El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica. Y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales.
Le han bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización que se asienta sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización y contaminación.
Cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Mata el oxígeno que respira, el agua que bebe, y el sueldo que le da de comer, y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas.
No existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación.
La erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problema mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza.
A este maremágnum de problemas creados artificialmente se suma el crecimiento explosivo de la humanidad. De seguir por este camino, en el año 2500 cada ser humano dispondrá de un solo metro cuadrado sobre el planeta. La humanidad necesita tener una política demográfica. Mantener el actual ritmo de crecimiento de la población humana es tan suicida como mantener el despilfarro de los recursos naturales.
Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los hombres, una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, y el surgimiento de una conveniencia biológica entre la humanidad y el resto de la naturaleza.
El llamado progreso debe tener un límite, y habrá que renunciar a alguna de las comodidades que nos ha brindado la civilización. El lucro y el despilfarro no pueden seguir siendo el motor básico de sociedad alguna.
Cada nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos naturales. Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de exigir a sus ciudadanos el cuidado y la utilización racional de los mismos.
Necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo.
La lucha contra la contaminación del ambiente y de la biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el nivel municipal, nacional e internacional. Este no es un problema mas. Es el problema.
La humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.
En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados."
Si estas de acuerdo con el escrito y te parece adecuado para los tiempos que vivimos quizás te sorprenda saber que el contenido del mismo fue extraído por entero de un discurso del 21 de febrero de 1972. Se lo conoce como "mensaje ambiental a los pueblos y gobiernos del mundo". Y fue hecho en Madrid por un tal JUAN DOMINGO PERÓN, te suena?

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