lunes, 23 de septiembre de 2013

La educación pública no necesita ser reformada, necesita ser transformada.

La educación pública ejerce una presión implacable sobre sus alumnos para que se conformen. Las escuelas públicas no se crearon solo en interés del industrialismo, sino que se crearon a imagen del industrialismo. Se las diseñó para respaldar a la cultura de fábrica, y es lo que reflejan. Los sistemas educativos basan la educación sobre los principios de una cadena de montaje y la división del trabajo. Las escuelas dividen el plan de estudios en segmentos especializados: algunos profesores instalan matemáticas en los estudiantes, y otros instalan historia. Organizan el día entre unidades estándares de tiempo delimitadas por el sonido de los timbres, muy parecidos a los de las fábricas, anunciando el principio y el final de las jornadas. A los estudiantes se los educa por grupos, según la edad, como si lo más importante que tuviesen en común fuese su fecha de fabricación. Se los somete a exámenes estandarizados con una escala de puntajes como forma de clasificación, y se los compara entre sí antes de mandarlos al mercado.
La mayoría de los países están haciendo grandes esfuerzos para reformar la educación, enfocando las cosas desde un punto de vista equivocado.

Reformar la Educación.

Casi todos los sistemas educativos públicos de la Tierra están en proceso de reforma. El error que cometen muchos políticos es creer que la mejor manera de afrontar el futuro de la educación es mejorar lo que se hizo en el pasado.
  • Hay tres sistemas principales en la educación: 

-el plan de estudios, que es lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda
-la pedagogía, el proceso mediante el cual el sistema ayuda a los estudiantes a hacerlo
-la evaluación, el proceso de medir cómo lo están haciendo.

A menudo los polítcos intentan modificar los plantes de estudio, especificando exactamente lo que se debe aprender. Al hacerlo, tienden a consolidar la vieja jerarquía de las asignaturas, poniendo gran énfasis en las disciplinas que están en lo alto de la jerarquía existente.
A la evaluación intentan hacerla cada vez más rigurosa, como modo de empujar a los alumnos más cerca de la excelencia.
El problema radica en el método utilizado para evaluar, y no en la vigorosidad de los estándares y notas impuestas.
Varios estudios muestran el impacto negativo sobre la moral de los alumnos y de los profesores que producen los exámenes estandarizados -aclarando de paso, que dichos exámenes deben ser estrictamente aprobados para avanzar en la carrera de la educación-.

No hay dudas de que son necesarios los exámenes estandarizados, pues si se los utiliza correctamente, pueden proporcionar información fundamental para mejorar la educación, pero cuando éste tipo de pruebas se convierte en algo más que una simple herramienta educativa y se convierten en el centro de la educación estamos en graves problemas.
La educación no necesita que la reformen, necesita que la transformen. La clave para esta transformación no es estandarizar la educación sino personalizarla: descubrir talentos individuales de cada niño, colocar a los estudiantes en un entorno en el que quieran aprender y puedan descubrir de forma natural sus verdaderas pasiones.

Se supone que la educación es el proceso que desarrolla todos nuestros recursos, pero a menudo no lo es. La naturaleza de nuestros sistemas educativos es contrario a la naturaleza humana, por eso atentan contra ella en lugar de enriquecerla. Los verdaderos desafíos a los que se enfrenta la educación solo se solucionaran confiriendo el poder a los profesores educativos y entusiastas y a los propios alumnos, estimulando la imaginación y la motivación de ambas partes.
  • El plan de estudios de la educación del siglo XXI debe transformarse radicalmente. Debe suprimirse la actual jerarquía de asignaturas, dar mayor importancia a unas asignaturas que a otras solo consolida los anacrónicos supuestos del industrialismo y atenta con el principio de diversidad que caracteriza a la inteligencia de los humanos.
  • Se debe cuestionar la idea de "asignaturas". Durante generaciones hemos fomentado la creencia de que el arte, las ciencias, las humanidades y el resto son totalmente diferentes entre sí. Pero la verdad es que tienen mucho en común. Los sistemas educativos no deben basar sus planes de estudio en la idea de asignaturas distintas y separadas entre sí. Pero la verdad es que tienen mucho en común. Los sistemas educativos deberían basar sus planes de estudio en la idea de disciplinas. El concepto de disciplina posibilita un plan de estudios fluido y dinámico que sea interdisciplinario.
  • Los planes de estudio deben ser personalizados. El aprendizaje acontece en la mente y en el alma de los individuos. Es un proceso personal. Los procesos educativos actuales no tienen en cuenta los estilos individuales de aprendizaje ni el talento. La consecuencia que se deriva de esto es que, si el niño no está interesado en el proceso de aprendizaje impuesto por los sistemas educativos, simplemente no aprenderá.
A continuación comparto una entrevista a Miguel Angel Dominguez que me dio a conocer una amiga. Miguel es fundador del INCRE, una organización sin fines de lucro dedicada a la investigación, desarollo y asistencia técnica en el campo educativo.

http://www.youtube.com/watch?v=7DzJ1g6_JB0

Página oficial del INCRE ( Instituto Crecer) en Uruguay:
http://www.incre.edu.uy/incre.html

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