En este artículo, destacando en principio que no está
firmada, que por lo tanto se le debe atribuir el artículo al diario El
Telégrafo, se habla sobre “el hierro como riqueza”.
Comencemos con el análisis, mi análisis.
Es tema actual hablar de los contratos entre el gobierno y
las compañías que intentan establecerse en Uruguay para extraer nuestras
riquezas. Es indiscutible que todos tenemos nuestra opinión al respecto,
nuestro enfoque y nuestra postura. Y de hecho, es saludable que así sea, pero
es muy importante la cuestión de saber hablarlo inteligentemente, dejando de
lado fanatismos e idearios políticos, y hasta nuestra propia “realidad de
bolsillo” para tratar el tema en cuestión, el cual es complejo, importante,
decisivo en varias cuestiones, y para algunos, a los cuales adhiero, peligroso.
En un párrafo, se alega que se debe usar el sentido común y
que se debe tener una visión a mediano y largo plazo, que se deben tener en
cuenta las ventajas y desventajas que conllevaran este tipo de explotaciones y
extracciones. El sentido común, según ellos, indica literalmente que “si hay
tanta riqueza subterránea, no es cuestión de dejarla ahí sin explotar solo por un tema estético o porque molesta a algún
vecino. De otra manera, seríamos estúpidos.“
Aquí veo palabras que tergiversan la cosa: ¡¿TEMA ESTETICO?,
¿MOLESTA A ALGÚN VECINO?!. Yo usaría otras palabras: destrucción irremediable
de nuestro ecosistema. Avasallamiento, enfermedad, muerte y postergación de
nuestro pueblo, de la gente. Y no solo de los vecinos, sino de la población en su
totalidad, ya que el agua, los frutos de la tierra y el aire es de todos y
gracias a estos recursos vivimos todos. (Por ahora)
Bueno sigamos, se cita en otro párrafo que el 2 de diciembre
se lanzó la campaña de recolección de firmas para que con las elecciones
nacionales se vote una reforma constitucional que prohíba la minería metalífera
a cielo abierto. Agregando inmediatamente que si bien el acto es positivo
porque “felizmente rige la democracia” y porque “todo el mundo tiene derecho a
expresarse según su leal saber y entender, no quiere decir que todos tengan que
abrazarse o compartir estos planteos, que
algunas veces han llegado al delirio.”
Acá hay que discutir
algunas cositas porque justamente lo que se está tocando es el rol de la democracia
ante intereses de compañías extractivas o de intereses a favor del pueblo
gracias a la explotación de nuestras riquezas, como lo predican medios de comunicación
y diferentes políticos del país. Es el meollo de la cuestión, porque según
algunos, dentro de los que me incluyo, debemos usar la fuerza de la democracia
para no dejar que estas compañías, apoyadas por el gobierno, nos hagan mierda el país con consecuencias
desastrosas en lo ambiental y en lo social, a corto, mediano y largo plazo (para usar el sentido
común viste), dejando muy pocas riquezas económicas ya que, como señalan los
expertos en la materia, y según estudios geológicos, el Uruguay no es un país rico
en minerales, sus reservas son pequeñas y de baja concentración, agotables en
pocos años de extracción. Dejando al margen que muchos de estos lugares son
paradisíacos, lugares esplendorosos que podrían reguladamente ser un recurso
para el turismo consciente, otros lugares son el sustento de vida de mucha
gente que utiliza las tierras como fuente para su producción, pero este tema no
entra en las discusiones de “sentido común”.
Vale citar aquí el comentario de Ignacio Stolkin:
“El mineral se saca, se mete en un caño, se empuja con agua, se hace una
especie de barro con ese mineral y va a dar al puerto donde el barquito lo está
esperando para llevárselo. Ni hablar de que todo ese papel de lija que está
pasando por el acueducto y lo va lastimando, y con el tiempo se corre el riesgo
de que el acueducto se rompa, como ya ha pasado muchas veces en la Argentina,
en Perú y otros lados. Hay grandes impactos en el medio y todos aceptamos ese
impacto mientras obtengamos un beneficio social que favorezca a nuestra
sociedad en alguna de las formas. Cuando una ambulancia va a buscar a un
enfermo, esa ambulancia está contaminando, pero nadie se va a negar ante el
hecho. Esa ambulancia también tiene hierro y nadie se va a negar a usar el
hierro para esa ambulancia. El problema está en qué es lo que va a pasar con el
famoso hierro y para qué es, con qué fin se explota y cuáles son las
consecuencias que tiene. Enviar el hierro al exterior es repetir lo que vive
América Latina desde 1492, vivir dependiendo del centro siendo periferia y
perdiendo siempre.
Entonces, ¿Qué nos dice la compañía?, a usted
señor Uruguay le va a quedar 400 millones de dólares por año por las
inversiones que va a hacer la compañía. Al Uruguay no le quedan 400 millones, esa
suma se reparten entre sueldos, que son del orden de 18 millones de dólares,
entre la cantidad de gasoil que le compra a ANCAP, entre la corriente eléctrica
que no pagará IVA y que además les deberán poner una central eléctrica de 200
Megavatios que es la quinta parte de lo que usamos en el Uruguay, y esa es una
energía que está subvencionada, es decir, la va a pagar el contribuyente.
Depurando esto y otros porcentajes llegamos a que a las arcas del Estado le
quedan efectivamente U$S 100.000.000 por año. Ahora bien, las carreteras que
nosotros tenemos apenas pueden llevar pesos de 22 toneladas por eje, pero
resulta que los camiones que utilizarán llevan 110 toneladas por eje, por lo
cual, es altamente probable que se destruyan esas carreteras y eso después lo
va a tener que pagar el pueblo uruguayo. Eso se tendría que pagar con los 100
millones de dólares de ganancia que no van a alcanzar.
¿Cuánto va a ganar la compañía? La compañía
exportará por 1600 millones de dólares por año (U$S1600.000.000), lo que quiere
decir que Uruguay le regalará a la minera Aratirí en forma de minerales, 1200
millones de dólares (U$S1200.000.000) por año en pérdida efectiva. Sin tener en
cuenta el impacto social y ambiental, y la dependencia económica y política que
nos dejará”.
Posteriormente, se puede leer en El Telégrafo que es poco
menos que un delirio oponerse a rajatabla a cualquier producción que signifique
alguna afectación al medio ambiente, como evidentemente siempre ocurren en
mayor o menor medida. Concluyendo que, en definitiva, tenemos una ecuación
final en donde deben entrar los aspectos ambientales y los productivos,
sociales y económicos. Agregando que, quien no acepte tal ecuación,
significaría que quiere vivir en taparrabos viviendo de lo que nos conceda la
naturaleza.
Hasta aquí, a mi criterio en una ecuación no pueden tener el
mismo lugar el aspecto ambiental, el productivo y el social, y en todo caso, se
debe precisar en términos reales y concienzudos, que se entiende por aspecto
ambiental, por aspecto social y por aspecto productivo. En una primera
hipótesis, lo ambiental debería ser parte fundamental de la ecuación ya que si
ese aspecto no es cuidado como se debe, los otros dos se van bajo tierra ya que
sin ambiente no hay ni producción ni vida. Si, en todo caso, utilizáramos la
ecuación que se nos presenta aquí, deberíamos ver que resultados arroja, ya que
justamente, creemos que una de las consecuencias negativas que tendrá la
extracción bajo la forma de mega minería a cielo abierto en nuestro país, es la
enfermedad y exclusión de nuestro pueblo. Ya se ha visto y se ve en otros
países que sufren las tristes consecuencias, y otros que inteligentemente han
reaccionado y han podido desalojar a estas compañías de sus tierras,
prohibiendo el desarrollo de sus intereses, como es el caso de Costa Rica.
Posteriormente, usted leerá en este artículo que, al ser la
riqueza del país la producción agrícola-ganadera, de tremendo impacto
ambiental, a nadie se le ha ocurrido hacer una ley que prohíba sembrar,
producir madera o eliminar la ganadería, todos basados en animales y en plantas
foráneas que destruyen y que de hecho aniquilaron todo el ecosistema autóctono.
Bueno, sería un lujo que quien suscribe en esa redacción sea
enterado de que también hay un repudio de gran parte de la población hacia la
amenaza de la explotación a gran escala de monocultivos que requieren el uso
masivo y creciente de plaguicidas y fertilizantes químicos. Y quiero que sepa
que se nos ha ocurrido hacer una ley en este tema, pero no para “prohibir
sembrar”, sino para prohibir este tipo de forma de producción moderno, masivo y
tóxico, que provoca grandes daños en el territorio, aumentan la erosión y
contaminan los cursos de agua, dejando muchas familias con enfermedades
peligrosas y avasallando los productores agrícolas que se resisten a usar estas
formas de explotación. Pero consideramos que el tema de la minería a cielo
abierto en yacimientos metalíferos es más devastadora en el corto, mediano y
largo plazo y su magnitud es muyo mayor, y que, además, estamos en una
situación en la que todavía no se han establecido totalmente y que la población
todavía estamos en condiciones de poner fuerza a ellos para que las cosas no
sean irreversibles. Pero esto no significa un deslinde de la lucha contra los
transgénicos, los plaguicidas, las fumigaciones peligrosas y los químicos en
nuestros alimentos.
Finalmente, el diario hace mención a la relación
costo-beneficio para el país, de hacer una explotación de los recursos en forma
racional, y de promover una explotación inteligente del recurso metalífero, con
el menor perjuicio posible y mitigando los efectos negativos que puedan surgir
de la explotación, en pro de que el país pueda en un futuro aprovechar esas “ganancias”
para reinvertir en infraestructura en pro del desarrollo en áreas sustentables.
Lo raro es que la búsqueda de una explotación inteligente y que no sea dañina ecológica,
social y económicamente se busca por medio de la mega minería a cielo abierto
promovida por compañías extranjeras que están aprovechando la coyuntura
especulativa internacional que elevó los precios de los metales casi 5 veces
muy por encima de sus valores tradicionales, que les da la posibilidad de hacer
el “negocio redondo”, venir a países “con necesidad de inversión y desarrollo”,
extraer lo que necesitan y venderlos fuera del país.
Artículo del diaro El Telégrafo de Paysandú-Uruguay: http://www.eltelegrafo.com/index.php?id=82581&seccion=opinion&fechaedicion=2013-12-31
Fuentes:
No hay comentarios:
Publicar un comentario