miércoles, 1 de enero de 2014

Análisis a artículo del telégrafo del 29 de diciembre.


En este artículo, destacando en principio que no está firmada, que por lo tanto se le debe atribuir el artículo al diario El Telégrafo, se habla sobre “el hierro como riqueza”.
Comencemos con el análisis, mi análisis.
Es tema actual hablar de los contratos entre el gobierno y las compañías que intentan establecerse en Uruguay para extraer nuestras riquezas. Es indiscutible que todos tenemos nuestra opinión al respecto, nuestro enfoque y nuestra postura. Y de hecho, es saludable que así sea, pero es muy importante la cuestión de saber hablarlo inteligentemente, dejando de lado fanatismos e idearios políticos, y hasta nuestra propia “realidad de bolsillo” para tratar el tema en cuestión, el cual es complejo, importante, decisivo en varias cuestiones, y para algunos, a los cuales adhiero, peligroso.
En un párrafo, se alega que se debe usar el sentido común y que se debe tener una visión a mediano y largo plazo, que se deben tener en cuenta las ventajas y desventajas que conllevaran este tipo de explotaciones y extracciones. El sentido común, según ellos, indica literalmente que “si hay tanta riqueza subterránea, no es cuestión de dejarla ahí sin explotar solo por un tema estético o porque molesta a algún vecino. De otra manera, seríamos estúpidos.“
Aquí veo palabras que tergiversan la cosa: ¡¿TEMA ESTETICO?, ¿MOLESTA A ALGÚN VECINO?!. Yo usaría otras palabras: destrucción irremediable de nuestro ecosistema. Avasallamiento, enfermedad, muerte y postergación de nuestro pueblo, de la gente. Y no solo de los vecinos, sino de la población en su totalidad, ya que el agua, los frutos de la tierra y el aire es de todos y gracias a estos recursos vivimos todos. (Por ahora)
Bueno sigamos, se cita en otro párrafo que el 2 de diciembre se lanzó la campaña de recolección de firmas para que con las elecciones nacionales se vote una reforma constitucional que prohíba la minería metalífera a cielo abierto. Agregando inmediatamente que si bien el acto es positivo porque “felizmente rige la democracia” y porque “todo el mundo tiene derecho a expresarse según su leal saber y entender, no quiere decir que todos tengan que abrazarse o compartir estos planteos, que algunas veces han llegado al delirio.”
Acá  hay que discutir algunas cositas porque justamente lo que se está tocando es el rol de la democracia ante intereses de compañías extractivas o de intereses a favor del pueblo gracias a la explotación de nuestras riquezas, como lo predican medios de comunicación y diferentes políticos del país. Es el meollo de la cuestión, porque según algunos, dentro de los que me incluyo, debemos usar la fuerza de la democracia para no dejar que estas compañías, apoyadas por el gobierno,  nos hagan mierda el país con consecuencias desastrosas en lo ambiental y en lo social, a corto,  mediano y largo plazo (para usar el sentido común viste), dejando muy pocas riquezas económicas ya que, como señalan los expertos en la materia, y según estudios geológicos, el Uruguay no es un país rico en minerales, sus reservas son pequeñas y de baja concentración, agotables en pocos años de extracción. Dejando al margen que muchos de estos lugares son paradisíacos, lugares esplendorosos que podrían reguladamente ser un recurso para el turismo consciente, otros lugares son el sustento de vida de mucha gente que utiliza las tierras como fuente para su producción, pero este tema no entra en las discusiones de “sentido común”.
Vale citar aquí el comentario de Ignacio Stolkin: “El mineral se saca, se mete en un caño, se empuja con agua, se hace una especie de barro con ese mineral y va a dar al puerto donde el barquito lo está esperando para llevárselo. Ni hablar de que todo ese papel de lija que está pasando por el acueducto y lo va lastimando, y con el tiempo se corre el riesgo de que el acueducto se rompa, como ya ha pasado muchas veces en la Argentina, en Perú y otros lados. Hay grandes impactos en el medio y todos aceptamos ese impacto mientras obtengamos un beneficio social que favorezca a nuestra sociedad en alguna de las formas. Cuando una ambulancia va a buscar a un enfermo, esa ambulancia está contaminando, pero nadie se va a negar ante el hecho. Esa ambulancia también tiene hierro y nadie se va a negar a usar el hierro para esa ambulancia. El problema está en qué es lo que va a pasar con el famoso hierro y para qué es, con qué fin se explota y cuáles son las consecuencias que tiene. Enviar el hierro al exterior es repetir lo que vive América Latina desde 1492, vivir dependiendo del centro siendo periferia y perdiendo siempre.
Entonces, ¿Qué nos dice la compañía?, a usted señor Uruguay le va a quedar 400 millones de dólares por año por las inversiones que va a hacer la compañía. Al Uruguay no le quedan 400 millones, esa suma se reparten entre sueldos, que son del orden de 18 millones de dólares, entre la cantidad de gasoil que le compra a ANCAP, entre la corriente eléctrica que no pagará IVA y que además les deberán poner una central eléctrica de 200 Megavatios que es la quinta parte de lo que usamos en el Uruguay, y esa es una energía que está subvencionada, es decir, la va a pagar el contribuyente. Depurando esto y otros porcentajes llegamos a que a las arcas del Estado le quedan efectivamente U$S 100.000.000 por año. Ahora bien, las carreteras que nosotros tenemos apenas pueden llevar pesos de 22 toneladas por eje, pero resulta que los camiones que utilizarán llevan 110 toneladas por eje, por lo cual, es altamente probable que se destruyan esas carreteras y eso después lo va a tener que pagar el pueblo uruguayo. Eso se tendría que pagar con los 100 millones de dólares de ganancia que no van a alcanzar.
¿Cuánto va a ganar la compañía? La compañía exportará por 1600 millones de dólares por año (U$S1600.000.000), lo que quiere decir que Uruguay le regalará a la minera Aratirí en forma de minerales, 1200 millones de dólares (U$S1200.000.000) por año en pérdida efectiva. Sin tener en cuenta el impacto social y ambiental, y la dependencia económica y política que nos dejará”.
Posteriormente, se puede leer en El Telégrafo que es poco menos que un delirio oponerse a rajatabla a cualquier producción que signifique alguna afectación al medio ambiente, como evidentemente siempre ocurren en mayor o menor medida. Concluyendo que, en definitiva, tenemos una ecuación final en donde deben entrar los aspectos ambientales y los productivos, sociales y económicos. Agregando que, quien no acepte tal ecuación, significaría que quiere vivir en taparrabos viviendo de lo que nos conceda la naturaleza.
Hasta aquí, a mi criterio en una ecuación no pueden tener el mismo lugar el aspecto ambiental, el productivo y el social, y en todo caso, se debe precisar en términos reales y concienzudos, que se entiende por aspecto ambiental, por aspecto social y por aspecto productivo. En una primera hipótesis, lo ambiental debería ser parte fundamental de la ecuación ya que si ese aspecto no es cuidado como se debe, los otros dos se van bajo tierra ya que sin ambiente no hay ni producción ni vida. Si, en todo caso, utilizáramos la ecuación que se nos presenta aquí, deberíamos ver que resultados arroja, ya que justamente, creemos que una de las consecuencias negativas que tendrá la extracción bajo la forma de mega minería a cielo abierto en nuestro país, es la enfermedad y exclusión de nuestro pueblo. Ya se ha visto y se ve en otros países que sufren las tristes consecuencias, y otros que inteligentemente han reaccionado y han podido desalojar a estas compañías de sus tierras, prohibiendo el desarrollo de sus intereses, como es el caso de Costa Rica.
Posteriormente, usted leerá en este artículo que, al ser la riqueza del país la producción agrícola-ganadera, de tremendo impacto ambiental, a nadie se le ha ocurrido hacer una ley que prohíba sembrar, producir madera o eliminar la ganadería, todos basados en animales y en plantas foráneas que destruyen y que de hecho aniquilaron todo el ecosistema autóctono.
Bueno, sería un lujo que quien suscribe en esa redacción sea enterado de que también hay un repudio de gran parte de la población hacia la amenaza de la explotación a gran escala de monocultivos que requieren el uso masivo y creciente de plaguicidas y fertilizantes químicos. Y quiero que sepa que se nos ha ocurrido hacer una ley en este tema, pero no para “prohibir sembrar”, sino para prohibir este tipo de forma de producción moderno, masivo y tóxico, que provoca grandes daños en el territorio, aumentan la erosión y contaminan los cursos de agua, dejando muchas familias con enfermedades peligrosas y avasallando los productores agrícolas que se resisten a usar estas formas de explotación. Pero consideramos que el tema de la minería a cielo abierto en yacimientos metalíferos es más devastadora en el corto, mediano y largo plazo y su magnitud es muyo mayor, y que, además, estamos en una situación en la que todavía no se han establecido totalmente y que la población todavía estamos en condiciones de poner fuerza a ellos para que las cosas no sean irreversibles. Pero esto no significa un deslinde de la lucha contra los transgénicos, los plaguicidas, las fumigaciones peligrosas y los químicos en nuestros alimentos.
Finalmente, el diario hace mención a la relación costo-beneficio para el país, de hacer una explotación de los recursos en forma racional, y de promover una explotación inteligente del recurso metalífero, con el menor perjuicio posible y mitigando los efectos negativos que puedan surgir de la explotación, en pro de que el país pueda en un futuro aprovechar esas “ganancias” para reinvertir en infraestructura en pro del desarrollo en áreas sustentables. Lo raro es que la búsqueda de una explotación inteligente y que no sea dañina ecológica, social y económicamente se busca por medio de la mega minería a cielo abierto promovida por compañías extranjeras que están aprovechando la coyuntura especulativa internacional que elevó los precios de los metales casi 5 veces muy por encima de sus valores tradicionales, que les da la posibilidad de hacer el “negocio redondo”, venir a países “con necesidad de inversión y desarrollo”, extraer lo que necesitan y venderlos fuera del país.

Artículo del diaro El Telégrafo de Paysandú-Uruguay: http://www.eltelegrafo.com/index.php?id=82581&seccion=opinion&fechaedicion=2013-12-31
Fuentes: